Con nombre y apellidos.

21 Sep, 2008

Nací en Sevilla un 17 de septiembre de 1972. Realicé mis estudios de bachillerato en el colegio de los Jesuitas Inmaculado Corazón de María, completando dichos estudios en los Estados Unidos donde me gradué en el Catholic High School de Montgomery en el estado de Alabama en 1990.

 

De regreso de mi periplo americano, comencé los estudios universitarios en la Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos de Córdoba que dejaría dos años más tarde para continuar con mis estudios en la Escuela de Ingenieros Técnicos Agrícolas “Cortijo de Cuarto” de Sevilla, en la que finalmente me gradué en 1999.

 

Por mi carácter emprendedor no pude resistirme al hecho de poder compaginar los estudios universitarios con otros proyectos que me brindaron la oportunidad de trabajar paralelamente. Así pues en el verano de 1996 tuve la gran suerte de poder participar como coordinador del programa de intercambio de estudiantes españoles en el estado de Massachussets (USA) para la empresa Tilesa y que prolongaría más tarde con un curso de perfeccionamiento en Bradenton, Florida. Dicho programa de intensa responsabilidad dejó a mis 24 años una de esas experiencias en la vida que imprimen un sello personal.

 

Al regreso de esta grandísima experiencia en septiembre de 1996 comencé el proyecto que a la postre marcaría el desarrollo de mis primeros 8 años de andadura profesional, la creación de mi propia empresa con la correspondiente ayuda paternal en aquellos instantes y al que le estoy eternamente agradecido, no sólo por lo económico sino por la educación y formación recibida. ¿Qué sería de nosotros sin la educación de nuestros mayores?

 

Ocho largos y excelentes años en los que asumí la gerencia de mi pequeña gran empresa, la culpable de la mayoría de las capacidades adquiridas que irían marcando mi devenir profesional. Agrogesa surgió como respuesta Agro-Industrial a las necesidades de la empresa madrileña Alcaliber, S.A. perteneciente al Grupo Torreal de Juan Abelló, cuyos servicios prestados mediante un outsourcing integrado eran la producción legal de opio (vulgarmente conocido como Adormidera) para el sector farmacéutico. Desde Agrogesa se gestionaba toda la fase de la producción del cultivo, desde las labores agronómicas como las técnicas-administrativas de contratación y asesoramiento, hasta la logística de la puesta a disposición de dicha producción en las fábricas de transformación.

 

Aunque finalicé mis estudios universitarios en el año 1997, no me graduaría hasta dos años más tarde debido a que desde Agrogesa decidí afrontar el proyecto fin de carrera con una monografía sobre lo que estaba haciendo en ese preciso instante: “El Cultivo de la Papáver Somniferum: Evolución, Cultivo y Aprovechamiento”. Dos años que a la postre dieron sus frutos con la obtención de esa nota que a todos nos gusta sacar, un sobresaliente.

 

Posteriormente el abanico de servicios desde Agrogesa fue ampliándose hasta cubrir actividades de consultoría e ingeniería agroambiental que aportaban soluciones para le gestión integral de proyectos y servicios partiendo desde la concepción y el diseño hasta la explotación final. Como consecuencia de esto en el año 2002, Agrogesa consiguió la adjudicación del Ministerio de Medio Ambiente la Dirección de las Obras del “Proyecto de protección de márgenes y acondicionamiento medioambiental del río Guadalmina (Málaga)”, obra llevada a cabo por el Grupo Dragados. Dicha adjudicación propició la expansión de Agrogesa hacia otras provincias, conformando una nueva filial en Málaga denominada ACG Ingenieros.

 

Quisiera destacar igualmente el papel que desempeñó Agrogesa en proyectos de ámbito agroforestal: proyectos de ordenación de montes, repoblación forestal y planes de prevención de incendios y gestión cinegética; así como multitud de informes técnicos de valoración, de expropiación y herencias (actuando personalmente como técnico pericial judicial); preparación de ofertas para licitaciones de organismos públicos; estudio y análisis de proyectos de inversión; y elaborando cuadernos de compraventa para inversores.

 

Apelando nuevamente a mi carácter emprendedor decidí complementar nuevos conocimientos que me proporcionasen las cualidades y capacidades oportunas para afrontar dichos proyectos, así pues aposté por la formación de postgrado. Ello me llevó en al año 2000 a iniciar el Master de Dirección y Gestión de Empresas del sector agrario de ETEA (Córdoba) y organizado por ASAJA-Sevilla, cuya finalización culminó con Mención especial en el Proyecto Fin de Master. No por ello, seguí apostando por completar aquellas carencias en materias que no habían sido proporcionadas en la universidad de manera que con un año de paralelismo comencé el Master en Gestión Medioambiental y Auditorías de la empresa del Centro de Estudios Superiores de Barcelona, IUSC; otorgado por la Universidad de Cádiz y la Generalitat de Cataluña. Este período de formación quedo completado a finales de 2002.

 

Y entonces… ¡Ocurrió¡. Llegó uno de esos momentos en la vida en que te pasa algo que ni tu mismo llegas a creértelo. Las circunstancias propias y ajenas te sitúan en una de las tesituras más incómodas y no deseadas por cualquier propietario de empresa por muy grande o pequeña que esta sea, y es tener que cerrar el kiosco. Te apegas a lo más profundo de tus deseos y sentimientos, a aquello que le has puesto tanta pasión y tanto dedicación, a todo el esfuerzo y trabajo que has depositado; pero la realidad de las previsiones económicas te sitúan en la tierra una y otra vez. No hay salida, o cierras, o te llevarás contigo una mochila tan pesada que tardarás años en deshacerte de ella, y lo que es peor aún no te permitirá avanzar hacia nuevos horizontes y nuevas oportunidades.

 

Tiempos malos, deshacerse de seres con los que has compartido tantas cosas, activos que tanto te han costado conseguir, sueños rotos,… ¡que importa!. El caso es que llegó el momento de levantarse una mañana y tomar esa cruda decisión, pero el tiempo pasó y me demostró que fue una de las mejores decisiones que jamás he tomado en la vida. Sin olvidar la satisfacción personal que hoy tengo por haber hecho las cosas lo más humanamente posible dando prioridad en todo momento a las personas antes que lo material de la compañía, para finalmente pasar ese momento a solas en mi despacho en el que tenía que empezar a replantearme mi nuevo camino. Os digo que esto no se aprende en los libros ni en los cursos master, sino que es la propia experiencia la que te hace aprender y te da el valor de tirar para adelante. “Observación: menos mal que cerré con el suficiente colchón económico para ello”. Página y capítulo cerrado de una de las etapas más apasionantes de mi vida.

 

Después de tres duros meses aceptando lo que me había sucedido como gestor de compras para la exportación de frutas y hortalizas frescas en Delta Blau, filial de la multinacional francesa Distrimex, me lancé realmente a la caza del mercado laboral. En fin, como se dice mi trabajo consistió en buscar trabajo; y es así como conseguí entrar a formar parte de la multinacional para la que hoy trabajo desde octubre de 2004. ¡Gracias a Dios!. Nueva etapa, nuevos horizontes y nuevas experiencias. ¡Fantástico!. Realmente ha merecido la pena, de ahí que como dijo Winston Churchill: “El éxito es la habilidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”.

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